No cabe duda que la aventura que representa emigrar de tu ciudad está llena de adrenalina, emoción y motivación, pero existe otra cara de la moneda que nadie te cuenta. Ser un extraño en un lugar donde no tienes amigos ni familia es un suceso que puede ser duro de enfrentar.
Entre la soledad y la nostalgia que esto representa, tu mente puede hacerte pasar un muy mal rato. Científicamente está comprobado que los humanos tienen un sentido de adaptación bastante elevado, sin embargo, pocos hacen énfasis en que el factor social juega un papel importantísimo y se vuelve algo complejo, sobre todo para los introvertidos.
Aunado a que los choques culturales son cosas a los que nadie está preparado, ya que la comida, el estilo de vida y la forma de pensar suelen ser distintos en cada lugar debido a diferentes factores.
En mí experiencia -al haberme mudado dos veces-, te puedo compartir que he enfrentado un par de crisis existenciales derivados del cambio.
A pesar de lo que muchos pudiesen llegar a pensar, el mudarme a Ciudad de México fue un proceso mucho más sencillo, debido que al ser una enorme capital la oferta de actividades, la variedad gastronómica y la apertura en la mentalidad son elementos que te nutren culturalmente.
Si bien el ritmo de la ciudad es difícil de sobrellevar, hay miles de factores que la hacen un trampolín para muchas industrias, así que a mi parecer es un spot perfecto para los jóvenes que quieren catapultar sus carreras y disfrutar de la variedad cultural e intelectual que ésta ofrece.
Pesé a esto, si fue doloroso estar lejos de casa y vivir en dos mundos completamente diferentes, uno era cosmopolita, casi casi sacado de película y otro era todo lo que ya conocía, ese sabor a casa lleno de nostalgia. Entender que mientras tú no estás, el tiempo sigue corriendo y tus padres van envejeciendo es fuerte. Sin embargo, comienzas a echar raíces en un nuevo lugar que poco a poco se convierte en tu hogar.
¿Por qué nadie habla de que las segundas veces también son difíciles?
Cuando decidí mudarme a Monterrey no imaginé lo que me tocaría enfrentar y es que esto ha sido un cambio de paradigma total. Enfrentarse a una forma de pensar totalmente diferente, costumbres, modos, comida, más el estar ahora más lejos de casa no fue cosa fácil.
Luego de tener un par de ataques de ansiedad decidí ir a terapia para entender mejor lo que estaba pasando; y es que mi psicóloga me explicó que estaba viviendo un duelo, prácticamente la versión que había construido de mí en CDMX había muerto y estaba de luto por ello.
Así que puse manos a la obra para poder contrarrestar las emociones negativas que estaban detonando mi ansiedad. Aquí te comparto algunas cosas que integre a mi rutina que me ayudaron a disfrutar más el proceso:
Espero todo esto te ayude a encontrar paz y armonía. Gracias por llegar hasta aquí. Te quiero mucho, suerte palomita foránea.